El reconocido psicólogo-coach y experto en instituciones educativas analizó en las VI Jornadas de Pastoral el impacto de la nueva fenomenología familiar y la creciente tendencia de culpabilizar a los centros docentes ante los conflictos convivenciales y académicos.

Ibiza, 13 de marzo de 2026 – La patronal educativa CECEIB ha organizado las VI Jornadas de Pastoral celebradas en Ibiza, patrocinadas por GRUPO ANAYA, un encuentro que ha servido para reflexionar sobre los desafíos actuales de la escuela cristiana. La sesión inaugural ha corrido a cargo de Juanma de Alarcón, psicólogo-coach y formador, quien ha ofrecido una radiografía cruda y necesaria sobre la relación entre las familias y las instituciones educativas bajo el título: “¿Qué está sucediendo en las familias hoy?”.

El ponente inició su intervención abordando una realidad preocupante: la tendencia social y mediática de situar al colegio como principal responsable de tragedias personales, como los recientes casos de suicidio infantil en Sevilla y Andalucía. El ponente lamentó que, ante situaciones tan complejas, la respuesta inmediata de familias y administraciones sea a menudo la interposición de querellas contra los equipos docentes, obviando el papel del entorno familiar.

“El foco se pone en el colegio como centro de la problemática, pero nadie lo pone en la familia”, subrayó De Alarcón, alertando de que nos encontramos en un “punto crítico” de violencia verbal y física contra el profesorado, similar a la que sufren los profesionales sanitarios. No obstante, destacó positivamente que figuras públicas empiecen a romper lanzas en favor de la comunidad docente para revertir esta cultura de la sospecha.

El experto analizó cómo la estructura familiar ha evolucionado desde el modelo tradicional y el inicio del divorcio en 1981 hacia una diversidad de modelos que hoy conviven en las aulas. Sin embargo, advirtió sobre la “hiperpresencia” de los padres y el fenómeno de las redes sociales (como Instagram), donde conceptos como la “sobrecarga sensorial” se vuelven virales para justificar rabietas o conductas disruptivas, señalando siempre al colegio como un entorno negativo o desregulador.

A través de ejemplos reales —como el de un padre que justifica el comportamiento de su hijo de 4 años o el de un alumno de secundaria que copia en un examen apelando a su dislexia— De Alarcón ilustró la pérdida de objetividad de los progenitores: “Los hijos y los padres juegan hoy en la misma liga. Los menores deciden en casa desde muy pequeños y los adultos, a menudo con un síndrome de Peter Pan, se sienten incompetentes”.

La ponencia hizo un recorrido por el fracaso del modelo autoritario (ejemplificado en la película El Bola) y la ineficacia del modelo permisivo. Según el ponente, los padres actuales están “desconcertados” y buscan soluciones en formatos televisivos como Supernanny o Hermano Mayor, que solo evidencian su sentimiento de incompetencia.

Ante esta situación, fue tajante: el sistema educativo no puede ser el depositario de todas las frustraciones familiares. Criticó que la política educativa y, en ocasiones, la Inspección Educativa, se posicionen sistemáticamente a favor de las familias por “evitar problemas”, dejando al colegio en una situación de indefensión jurídica y moral.

Como conclusión, Juanma De Alarcón hizo un llamamiento a construir un nuevo paradigma de relación familia-escuela. Recordó que, al igual que los médicos, los maestros no tienen la obligación de saberlo todo ni de resolver todos los problemas de la vida privada de los alumnos. La clave reside en recuperar la confianza mutua: “El niño actúa de manera diferente en casa y en el colegio; ambos dicen la verdad, pero no debemos sospechar los unos de los otros”.

Desde CECEIB, reafirmamos nuestro compromiso con la formación de los equipos directivos y docentes para afrontar estos retos, defendiendo siempre la labor insustituible de la escuela como espacio de convivencia, aprendizaje y acompañamiento.